No hay que descuidar el subconsciente
El cerebro humano puede dividirse en dos partes, según esté activo consciente o inconscientemente. Casi nunca descansa en su totalidad. La parte consciente es normalmente la más activa cuando estamos despiertos. Y cuando estamos dormidos, la parte inconsciente toma el relevo. Se sabe que la parte inconsciente participa en muchas funciones esenciales para nuestro bienestar mental.
El cerebro, un órgano en constante actividad
En 1929, Hans Berger, el inventor del electroencefalograma, fue el primero en proponer, a través de una serie de documentos, la idea de que el cerebro está constantemente activo. Sin embargo, sus teorías no se tomaron en serio. Muchos años después, los experimentos del neurólogo Dr. Marcus E. Raichle, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, revelaron una realidad completamente distinta. De hecho, el consumo de energía del cerebro activo aumenta algo menos de 5 % más que el consumo de energía cuando el cerebro está en reposo. Estos experimentos demostraron, por tanto, que el cerebro funciona constantemente con un alto nivel de actividad, incluso cuando la persona no se dedica al trabajo mental objetivo.
El subconsciente polifacético
Se ha demostrado que la mente subconsciente participa en muchas de las funciones de la vida humana. Está implicada en la información sobre la identidad, la recopilación de acontecimientos y hechos sobre uno mismo; la emoción; el pensamiento sobre los demás; las emociones de los demás; el juicio; el buen humor; los conceptos de todo tipo; el razonamiento moral; el recuerdo de acontecimientos pasados, la memoria episódica detallada vinculada a acontecimientos específicos en el tiempo. Desde un punto de vista fisiopatológico, nuestra mente subconsciente también está implicada en trastornos como la enfermedad de Alzheimer, el autismo, la esquizofrenia, la depresión, el dolor crónico, el trastorno de estrés postraumático, etc. Se ha descubierto una conectividad más débil entre las regiones cerebrales en la mente inconsciente de las personas que han sufrido traumas de larga duración. Esto puede incluir abusos o negligencias durante la infancia, que conducen a patrones de fijación disfuncionales.
Sin embargo, cuando nos encontramos en un estado de relajación profunda y la actividad cerebral de la parte consciente de nuestro cerebro está en su punto más bajo, la actividad de la red de modo por defecto empieza a hacerse perceptible a nuestra conciencia. Durante las sesiones de meditación, concentración y atención a nuestra intuición, podemos descifrar el mensaje que nuestro subconsciente intenta transmitirnos. Así, es posible inspirarse en estos mensajes resultantes de nuestras experiencias pasadas inconscientes para construir el futuro. Si no los ignoramos, pueden ser la fuente misma de muchas de nuestras reacciones conscientes.
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