La alimentación es esencial, incluso vital, para el ser humano, tanto física como espiritualmente. Es vital saber elegir lo que comemos, porque algunos alimentos pueden enriquecernos, mientras que otros pueden ser perjudiciales para nuestro cuerpo o nuestra mente. ¿Cómo podemos nutrir eficazmente nuestro ser más íntimo?
Lo que la naturaleza puede hacer por nosotros
Si quiere recargar las pilas, tomarse un descanso beneficioso, encontrarse a sí mismo... no hay nada como la naturaleza. Es lo que el sociólogo Edgar Morin llama "reconectar con nuestra patria". Estamos ligados a la naturaleza. Todo nuestro ser, físico y espiritual, está en comunión con la naturaleza. Sólo que tendemos a olvidarlo. Tomar conciencia de ello nos permite nutrir nuestro ser en profundidad, para que se sienta colmado por la naturaleza y sus beneficios. ¿Cómo podemos volver a conectar con la naturaleza?
Jean-Maris Pelt, botánico y ecologista, señala que necesitamos "establecer una nueva alianza con la naturaleza y construir un equilibrio entre todos los seres vivos". Se trata de trabajar sobre nosotros mismos y sobre el mundo natural que nos rodea.
Experimentar con el flujo
Para volver a conectar con la naturaleza, también puedes experimentar el flujo. Es la sensación de plenitud que te invade cuando haces algo que realmente te gusta. Mihaly Csikszentmihalyipionero de la psicología positiva, llama a esta experiencia "El Flujo". Esta sensación de bienestar nos hace olvidar todo lo que nos rodea, especialmente las cosas que nos limitan. Barre nuestros miedos, preocupaciones y las cosas negativas de nuestra vida.
Nuestro cuerpo, corazón y mente se calman. Es más, el flujo puede provocarse, programarse e incluso repetirse. Este experimento de flujo se describe ingeniosamente en el libro El consuelo de los grandes espacios de Gretel Ehrlich. Publicado por Albin Michel, el libro cuenta la historia de una escritora estadounidense que se aísla en Wyoming para guardar luto. Pasa por pruebas físicas y psicológicas que la hacen consciente del flujo.
Se siente indivisible, parte de un todo, serena... Olvida su pena y siente un bienestar intenso y completo. Ésta es la experiencia del flujo. Es una sensación que todos hemos sentido al menos una vez en la vida. Es una sensación que todos hemos sentido al menos una vez en la vida, y es especialmente fuerte cuando participamos en una actividad o una causa que nos toca especialmente de cerca.
Superar el individualismo
Contrariamente a lo que tendemos a pensar, el individualismo no es un signo de egoísmo. Se trata de cuidar de uno mismo. Sin embargo, se nos enseña a ir más allá del mero cuidado de nosotros mismos. La caridad puede empezar por uno mismo, pero no acaba en uno mismo.
Dynamisme Mental et Bonne Humeur
L’action de notre enregistrement audio touche le système limbique où se trouve le clavier de nos émotions. Les…
Ver el productoDe hecho, es más rentable y ligero compartir que quedárselo todo para uno mismo. Del mismo modo, las alegrías compartidas duran más, y dar a los demás nos hace sentir útiles. Como enseña el filósofo Martin Buber, se trata de "empezar por uno mismo, pero no acabar con uno mismo; tomarse a uno mismo como punto de partida, pero no como meta; conocerse a uno mismo, pero no preocuparse por uno mismo". Su filosofía, inspirada en la doctrina jasídica, nos enseña a mezclarnos con los demás en lugar de aislarnos. Encontramos la felicidad ocupando nuestro lugar como seres humanos entre nuestros semejantes.
¿Y la comida?
Nuestros cuerpos, como nuestra espíritu necesita ser alimentado todo el tiempo. La alimentación desempeña un papel esencial en diversos métodos de desarrollo personal. Cuando nos sometemos a un tratamiento que se supone que debe aliviarnos o hacernos bien, como el Ayurveda, por ejemplo, somos meticulosos con lo que comemos. Esto permite que el método tenga el efecto deseado.
En el Ayurveda se recomiendan los alimentos "vivos", naturales, no industriales, los suplementos naturales y las infusiones. Tienen propiedades curativas y proporcionan a nuestro cuerpo la energía que necesita. Los utilizamos no sólo para saciar el hambre, sino sobre todo para nutrir el cuerpo, la mente y el espíritu. Una dieta equilibrada y correcta ayuda a mantener sanos los tres.
Los alimentos vivos son los más recomendables. Contienen un alto nivel de energía vital o Prana. Entre ellos se encuentran la fruta y la verdura, consumidas preferentemente crudas. También se recomiendan la miel, los productos lácteos y los cereales integrales. En resumen, todos los alimentos orgánicos y naturales están vivos y sanos. Están impregnados de la luz solar que absorbemos al comerlos. Los alimentos "muertos", como la carne, el pescado y los azúcares, deben consumirse con moderación. Provocan una digestión lenta y causan diversas enfermedades. La carne no contiene luz solar y se pudre rápidamente. Si se consume en exceso o con demasiada frecuencia, provoca la degeneración del cuerpo y la mente.
Saber comer
Es fundamental saber cómo preparar y consumir los alimentos para que aporten los nutrientes adecuados. beneficios para el cuerpo y la mente. Nuestros cuerpos parecen tener una especie de intuición que nos dice qué alimentos comer. También se puede preparar la comida con plena conciencia, con la mente totalmente concentrada en la preparación. Es como si meditáramos sobre la preparación de nuestros alimentos. Según algunas creencias, esto tiene el poder de multiplicar el valor energético de los alimentos.
Una vez que los haya preparado conscientemente, es el momento de para que nutran profundamente nuestro ser. Cuando comemos, es importante ser conscientes de la importancia del primer bocado que damos. Es importante y debe ir seguido de otros bocados ingeridos con cuidado, no mecánicamente. Prefiera una comida o cena tranquila, sin la televisión encendida. La calma es esencial, agrada a la conciencia.
Al comer, aprende a masticar conscientemente antes de tragar los alimentos. Para reforzar la conciencia, respire profundamente entre bocado y bocado. Esto permite asimilar mejor los alimentos. Al comer de esta manera, podemos nutrir no sólo nuestro ser físico, sino también nuestro ser espiritual.
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